La profundidad de una superficie

*sobre la obra de Daniel Callori y Juan Giribaldi

La profundidad de una superficie.
(O el estoico y el astronauta)

La pintura es una piel, una superficie. Y el problema del pintor fue siempre como organizar esa superficie, no tanto en su extensión, sino en su profundidad. Cómo construir esa membrana, cómo crear un procedimiento que revele un pensamiento. Cómo dar ilusión.
Y al contrario de la extensión, que tiene puntos cardinales, la profundidad tiene un solo sentido. Lo lejano y lo cercano.
No me estoy refiriendo a conceptos tales como fondo y figura, adelante y atrás, como superposición o yuxtaposición. Este planteo de distancia es a la vez perceptual y conceptual, ya que termina configurando tanto la imagen como la evidencia de su manera de existir.Cada pintor tiene una manera de sentir esa distancia. En ella manifiesta su paradigma y nos guía en la ausencia de toda geografía. Es a su vez objeto y percepción, relato material y voluntad. Es su one man´s land.

Para Callori, casi todo es presente. La profundidad sólo aparece en la aparente superposición de entidades de tiempo.Todo esta cerca y esa mirada que presenta tanta actualidad maneja una distancia brutal. La que trae todo al mismo instante y jerarquía. Es difícil contemplar ese segundo, entender que todo lo que ocurre se concentra en un solo acontecer. Ahí esta lo brutal y parecería esa la única manera de ser de las cosas. Mas allá de ese único plano, está el vacío. Lo que vemos en la formas todo lo contiene. Ellas mismas se enlazan en un heroico gesto de supervivencia.

Giribaldi, en cambio, habita la distancia. Lo desfocado o lo inmensamente blanco son su lejanía. Tiene cerca la seguridad de un refugio improbable. Como si lo cercano fuera incompleto y lo lejano, inalcanzable. Esto también resulta en drama, pero existe la posibilidad de un epílogo de coincidencia, una esperanza. Lo lejano, que se intuye esencial, fue en un antes y un después, parte de lo próximo. Lo que sentimos cerca es una esquirla del completo infinito. Como yendo hacia atrás, llegamos al presente desde el futuro. Esperando la fe que la mueva, cada pieza detenida y en foco, nos mira.

Por eso en estos dos pintores encontramos la pintura. La superficie aquella que nos sirve para pensar en la distancia.

Carlos Baragli
Agosto de 2009