Generación Contemporánea

La serie de obras que Daniel Callori desarrolla en la actualidad converge en el calidoscopio plural del arte contemporáneo y es una evidencia más de la reinvención continua de la abstracción.
En una primera mirada el eje del trabajo pictórico actual de DC parecería ser la generación de formas que hubiesen acontecido en el proceso mismo de construcción de la obra, producto de gestos espontáneos o automáticos. Se trata de formas y líneas blandas y abiertas, junto a una utilización del color cuya condición ambigua cabalga entre el adjetivar esas formas o manifestarse como el origen de las mismas.
La utilización del citado término ‘generación’, no sería aleatorio, sino que se relacionaría con cierto carácter biomórfico de las formas protagónicas, como si hubieran surgido de un imaginario proceso de fecundación. A veces, el artista se acerca en sus estrategias a procedimientos vecinos a lo biológico y lo natural, como cuando experimenta con portaobjetos superpuestos con mínimas gotas de óleo, y no sangre o fluidos naturales, cuyo resultado pasará luego al plano pictórico.
En esta serie, el procedimiento es inverso, trabaja por adición de fragmentos, pero acude a fuentes diversas: reproducciones de obras de otros artistas, imágenes de publicidad, o las suyas propias, recurso natural en creadores que han crecido en la cultura de lo visual. Es en ese punto en donde la obra de DC se revela como contemporánea. No se trata del automatismo que relacionaríamos con J. Miró, ni de la sugerencia de lo orgánico que concerniría a J. Arp; sin embargo su pintura incluye la memoria cultural de ese pasado artístico. Por caminos propios este artista, con estrategias de su tiempo, ha aislado elementos de un imaginario colectivo hasta volverlos puros y desde allí trabajar en la elaboración compleja de su lenguaje, que rinde tributo, por una parte, a la historia del arte del siglo XX, aquella que se inició, entre otros, con el surgimiento de la abstracción y, por otra, a una época que se plantea qué imagen añadir a un mundo superpoblado de imágenes.
Y, así como sus obras surgen de una investigación de materiales y elementos típicos y atípicos de la pintura y del arte, sus composiciones, grandes o pequeñas, se vuelven en módulos sintácticos que solicitan la reproducción, la acumulación, poseen un tipo de oculta naturaleza barroca hacia la multiplicación. Allí sus recursos suelen ser las variaciones sobre un tema o las recreaciones. Aquí presenta la segunda instancia.Mercedes Casanegra
Asociación Argentina e
Internacional de Críticos de Arte