El color por-venir

Hablar de la obra de Carola Dinenzon y de Daniel Callori es referirse a dos artistas con estilos heterogéneos y absolutamente propios de vivir el color. El trabajo del/sobre el color aparece en el lugar del enigma, creando de manera personal la ilusión de que el infinito es asible. Con lenta impaciencia y desde distintos diagramas, lo histórico se conjuga en el presente y las obras irrumpen como acontecimientos con nombres propios en forma de color, respondiendo en acto a la insistente pregunta acerca del fin de la pintura.

Pero no se trata de irrupciones absolutas y sin responsabilidades sino de un salto premeditado que en la obra de Daniel Callori se inicia con una tinción entre dos porta objetos, situando al artista en el lugar del investigador que descubre por azar aquello que no buscaba y reconociendo, en las proyecciones de los indicios, sistemas en movimiento que nos remiten a los origenes de la vida.

En la obra de Carola Dinenzon, ese salto premeditado deja ver un perfeccronamiento y una expansión del espectro del color que se esparce reflejando la absorción de diferentes matices, intuyendo casi obsesivamente los diferentes elementos de la existencia del cuerpo/color femenino.

El color por-venir es un intervalo entre creador y observador, un espacio de intimidad, un refugio donde suceden la amistad, el amor y el duelo, en fin, una vuelta a la generosidad en la entrega que habilita la esperanza.

Marta Borel